Juro que intenté besarte pero en la basta soledad de los kilómetros se interpuso el aire. Espero no te enojes, cariño, pensé en ti en todo momento. Aproveché que el miedo estaba ausente y así, en completa serenidad lo besé. Esperaba que tomaras su lugar a medio beso, pero al abrir los ojos seguías siendo lejano. Todo era calma hasta que entre suspiros me detuve a extrañarte. Pensé que de haber besado al viento con suerte llegarías tú en una ventisca pero no fue así.
“Esta noche besé al aire, y ojalá fuera el viento; ojalá fueras tú.”





